Vosotras os quejáis, y con razón, de lo complicado que es dar con el vestido perfecto.
Pues elegir un traje de novio tiene tela también. Y si son dos novios, ya ni os cuento.
Nuestra idea era comprar una chaqueta vistosa, que se viera que es de fiesta, que tuviera su toque espectacular pero que tampoco fuera una mamarrachada. Complicado. No encontrábamos ninguna, y no estábamos dispuestos a pagar una pasta por algo que probablemente sólo usemos una vez. Y tampoco queríamos un cutrerío del Shein. Un rollo.
Y me puse a navegar y a buscar en esta web tiendas de traje para hombre. ¡Anda! Hay tres tiendas pegadas la una a la otra en el centro de Alcalá de Henares. Allí que fui a echar un vistazo.
Depresión total. ¿Quién diseña esas cosas? Los trajes lisos son horripilantes y los que tienen algo de fantasía en el tejido tienen unos precios de adiós muy buenas. Terminé probándome un traje color coral que estaba muy barato pero cuando se lo envié a mi churri por Whatsapp me dijo que ni de coña.
Y luego estaban los disfraces de lacayo de la carroza de Cenicienta. ¿En serio me voy a gastar 1600 euros en una casaca llena de faldones, solapas y botonaduras? Además, yo siendo ya mayor y gordito no es que pareciera el cochero de la carroza, es que era el paje que lleva el zapatito de cristal en el cojín. Deprimente. Porque a mi lado estaba un chico de menos de 30 años probándose de todo y claro, cualquier cosa le quedaba perfecta.
Cuando ya estaba de vuelta intentando asimilar y hacer resumen de lo visto, veo en la carretera un cartel: OUTLET NUPCIAL. ¡Cojostio! Pues voy a echar un vistazo. Giro de 180 grados y allí que me meto.
Me atienden muy amablemente y me dicen que pida cita para otro día porque la “experiencia” tiene que ser con un asesor. Vale. Pido cita para los dos y nos presentamos.
Es un outlet, o sea que te meten en una sala llena de trajes, te miden, te señalan una fila de perchas y te dicen: “estos son los de tu talla, de aquí puedes elegir el que quieras pero no me busques otro de otro lado y me preguntes que si lo hay en tu talla. Lo que ves es lo que hay.” Bien. Muy clarito.
Y empezamos a probarnos chaquetas. Bueno, había mucha variedad, pero como los dos estamos rellenitos no nos convencía cómo quedaban. Y una vez probadas 4 o 5 nos dicen: “Ahora pasamos a los vestidores”. ¿Eins? ¿Pero qué guajapens? Nos dan unos zapatos de vestir, una camisa blanca, corbatas y nos meten a cada uno en un probador con unos sillones delante. Y a la de tres abrimos los dos las cortinas a la vez y salimos y nos vemos. Una risa.
En la primera tanda, veo a mi chico todo de azul y lleno de botones y le digo: “¿dónde has dejado el autobús?” En fin. Que nos probamos varios y sí, estábamos muy elegantes, pero no éramos nosotros. Yo no quiero parecer que voy a dirigir una orquesta ni sacar el menú del restaurante del hotel. O ese horror que se han inventado de la cola de ratón para que no cierre la chaqueta. ¿O por qué las corbatas de novio son TAN espantosas, hechas un burruño y con un alfilerón enorme? Además, en una de estas mi chico mira el precio del traje y 1000 euracos. Pero las chicas nos dicen: tranquilos, todos los trajes que están aquí cuestan entre 290 y 490. Ah, mira, pues bien.
Y llegamos al úlimo traje: pantalón negro, chaqueta brocada y con pajarita. Quedaba la mar de bien. Y sobre todo los dos con el mismo traje pero en distinto color. Y me gustó mucho un comentario que hizo la sastra: Con este traje cualquiera que te ve dice “es el novio”, pero no “va disfrazado de novio”. Y nos gustó. Y nos dieron el precio. Y nos gustó más. Y nos preguntaron: “Entonces, ¿queréis este traje?” Y los dos gritamos a la vez: “Sí, queremos este traje”. Y las dos asesoras se pusieron a aplaudir y nos trajeron una copa de cava para brindar. Y yo les dije que ahora tenían que llorar, como en la tele.
Y lo que iba a ser una visita “para echar un vistazo” se convirtió en la compra. Y menos mal, porque ya temía yo volverme un poco loco.
Mi madre nos ha metido las mangas y el pantalón y en estos 4 meses nos hemos pegado tal paliza de gimnasio que hemos bajado una talla, así que estamos como dos pinceles.
Luego ya hemos comprado pajaritas de colores más vivos y mi chico un chaleco clarito.
Así que para novios recomiendo esta tienda: Outlet Nupcial (antiguo iBride) en Alcalá de Henares, justo al lado de Sedka. Lo que valen son las chaquetas, que se ven de buena confección, los chalecos y pantalones son un pingo. Y el precio está bastante ajustado. Evidentemente no es Shein pero no te sientes estafado.
Y también sé que dos familiares han comprado allí los trajes para ir de testigos en otra boda.
Cuando se lo contamos a las amigas casi nos matan: querían haber estado allí para vernos con los trajes, pero es que no teníamos ni idea de que iba a ser tal show. Y mejor, porque si se ponen a opinar todas a la vez seguro que no compramos.
Os dejo LA foto. Ah, se siente, hasta el día de la boda no puedo poner la de verdad.

