¡Hola! ¿Os acordáis de que estaba apuradísima porque nos había surgido una sesión de fotos post boda y no tenía ni idea de qué hacer con el pelo?
Muchas de aquí me recomendásteis ir a la peluquería de nuevo. Sinceramente, gastar otra vez dinero en peinarme para solo un par de horas no me venía bien. Finalmente, opté por peinarme yo sola con unas tenacillas y maquillarme con mis productos. ¡Y menos mal! Porque fuimos a un río que hay en mi pueblo para hacer las fotos y... ¡El viento me despeinó por completo!
Es cierto que, como ya teníamos una sesión del día de la boda, no nos importó salir más desenfadados y naturales en la Post Boda. Creo que esa mezcla de sensación de tranquilidad, saber que el agobio terminó el día de la boda y las inmejorables manos del fotógrafo y creador de contenido que se ocupó de la sesión hicieron magia
Fue divertidísimo estar calculando la hora para tomar la mejor iluminación del atardecer.
Aquí os dejo unos ejemplos del resultado. Y de paso, presumo un poquito de Cádiz
¿Qué os parecen?



