Queridas amigas de bodas.net
Hoy va un post altamente impopular.
Pero es que el otro día hablando de la organización del evento una amiga del gimnasio me enseñó las fotos de su boda. Es una chica joven, menuda y delgada (vamos, que me da mil vueltas en clase de zumba cuando ella está como una rosa y yo echando el bofe) y cuando veo la foto digo: ¿por qué?
¿Por qué ese empeño en hacerse peinados imposibles? Si ya de por sí ella tiene una buena mata de pelo liso, se lo habían cardado tanto que parecía que llevaba un casco de astronauta. Me recordó a La Prohibida en Terechkova o a la chica que salía en Mars Attacks.
Y entonces recuerdo a mi hermana mayor o a la de mi chico, que también tienen unas fotos de novia con una especie de ensaimada gigante en la cabeza y churritos de rizos cayendo por los lados. Eran otros tiempos, los 90 fueron duros.
Sé que os cobran una pasta demencial por los recogidos y peinados pero me pasa lo mismo que cuando fui a buscar traje: ¿es necesario parecer que se va disfrazado de novio/novia? ¿No se puede dejar un estilo un poco más natural? ¿Va a ser la laca la culpable del agujero de la capa de ozono? ¿Rulos sí o rulos no? ¿Le dais indicaciones a la peluquera o dejais que sea “creativa”? ¿Cuál es el límite de volumen? ¿Justifica que sea “el día más especial de mi vida” ese despropósito capilar? ¿O entra dentro del juego del exceso que es una boda en sí?
Odiadme, la peluquera de mi barrio (que presume de ser “muy moderna”) coge la maquinilla, me hace raaaaaaas y listo. Comprobado, la última vez fueron 7 minutos exactos.

