Desde hace mucho tiempo me rondaba la idea de cortarme el pelo el día de la boda, pero últimamente me decantaba por no hacerlo. Hicimos la prueba de peinado y maquillaje y decidimos no cortar, pero mi peluquera iba preparada por si acaso.
Llegó el momento de tomar la decisión, ya estaba maquillada y peinada y fue un SI rotundo:


Vivir ese momento fue sensacional y me sentía guapísima con el nuevo look.