¡Nos os podéis imaginar la ilusión me que hace compartir mis zapatos por aquí!
Desde siempre he querido que mis zapatos de novia fueran blancos, sencillos y elegantes. Al elegir vestido me entró la duda de si comprarlos en algún todo verde oliva o salvia, pero no me visualizaba con otro color en mi vestido que no fuera el blanco.
Visité con mi madre y hermana prácticamente todas las zapaterías de mi ciudad, buscado unos salones cerrados que no tuvieran mucho tacón (no me gustan los dedos de mis píes y las sandalias no me pegaban en septiembre para mi estilo de boda) y o no tenían zapatos blancos o los que tenían se subían de precio a más de 150 euros. Cosa que me negaba a pagar, ya que no creo que vuelva a usarlos, salvo en alguna ocasión tipo bautizo de mis futuros hijos...
La cosa es que antes de prometerme, yo, que soy doña bodas, tenía guardados en Zalando estos zapatos como favoritos por estética y por precio. Y no me decidí hasta que no tuve vestido, pero cuando elegí el vestido se agotaron todas las tallas, así que sin esperanza alguna me apunté para que avisaran en caso de reposición de mi número. Y el jueves me llegó un aviso y decidí no pensármelo dos veces.
Los recogí ayer, pero con la idea de que quizás no me gustaban, no eran cómodos... Y que va, fue abrirlos y enamorarme, son más bonitos que en la web, no aprietan nada, no me rozan, tienen el tacón ideal para no superar a mi pareja y son híper cómodos.
Lo mejor, el precio: 40 euros y os puedo decir, después de haberme probado zapatos de Lodi que no tienen nada que envidiarles. De hecho con unos similares de Lodi que tenían talonera trasera me rozaban.
Así que ¡a por el siguiente complemento!


