Bueno, chic@s, vengo con episodio fresquito del drama nupcial que estoy viviendo. Sujetad el velo, que allá vamos:
📦 El famoso detalle…
¿Os acordáis de ese detalle que “supuestamente venía hoy”? Pues… sorpresa: no ha venido absolutamente nada.
Ni paquete, ni aviso, ni “GLS está en camino”, ni nada que se le parezca. Cero. Silencio. Vacío. El Triángulo de las Bermudas versión logística.
💐 El ramo (o mejor dicho, el proveedor fantasma del ramo)
Le he llamado esta mañana para una consulta muy sencilla… y ha vuelto a activar modo ghosting nivel experto.
Ni responde, ni devuelve la llamada, ni señales de humo. Si desaparece un día más, lo pongo en “se busca” con recompensa y todo.
🍽️ El restaurante… por fin uno que se mueve
¡Atención! Milagro.
Esta mañana nos han llamado para que fuésemos a organizarlo ya todo.
No sé si ha sido la energía del universo, la presión del calendario o que nos han notado el aura de novia al borde del colapso emocional, pero oye: punto positivo para ellos.
💇♀️ La peluquera… el capítulo más surrealista
Sigue de baja porque se ha partido el brazo (sí, tal cual). Peeero aquí viene la parte de telenovela: la pobre me ha dicho que nos va a peinar igual, aunque se le descuelgue el brazo si hace falta.
“No os voy a dejar tiradas por nada del mundo”, me ha dicho.
Yo he pasado de reír a emocionarme en cuestión de segundos.
Conclusión: esta mujer es un ángel, una heroína y probablemente la que salvará la boda.
En resumen:
El detalle no llega, el del ramo se esconde, el restaurante por fin reacciona y mi peluquera está dispuesta a peinarme con un brazo roto.
Si esto no es amor profesional, yo ya no sé qué es.
Sigo informando… porque con mis proveedores, cada día es un capítulo nuevo. 😅💍