El viernes fue un día intenso, pero precioso. Empecé con la prueba de peinado y maquillaje en la peluquería de mi barrio, Imagen y Estilo, y la verdad es que salí encantada. El maquillaje me enamoró — consiguió realzarme los ojos con una naturalidad increíble.
El peinado fue más movidito 😅. El primero que me hicieron no terminó de convencerme, y además el pelo marcado con plancha no me duró ni media hora. Así que cambiamos el plan: probaron con rulos, y aunque el resultado fue un poco más clásico, me quedaba muchísimo mejor. ¡A veces lo sencillo y tradicional gana por goleada!
Encima, el viernes fue día de pruebas para las dos, porque mi novia también tenía su sesión de peinado, maquillaje y vestido. Así que nos tocó hacer auténticos malabares para no cruzarnos. Parecía una misión secreta: mensajes cronometrados, escapadas por la puerta trasera, esconderse entre columnas y casi un operativo tipo “boda encubierta”. 😂 Por suerte, ninguna se asomó antes de tiempo… ¡misión cumplida!
Después vino la última prueba del vestido en Sedka (marca Nicole). Cuando me vi con todo el look completo casi no me lo creía… No es mi estilo habitual (yo soy más de ir en pijama 😜), pero, de algún modo, seguía siendo yo. Me sentí guapísima, cómoda y feliz.
Ya solo queda recoger el vestido y… ¡contar los días para el gran sí quiero!