Como leéis, a 3 días de la boda me llaman de la tienda del vestido, cuando llego a la tienda me encuentro que en la tintorería se cargaron la falda del vestido, parecía que dos gatos se habían peleado con ella
La chica de la tienda fue un amor y me dio la opción de devolverme el dinero si prefería mis vestido ( aunque estaba fatal ) o escoger el que quisiera de la tienda y hacerle el arreglo que fuera necesario para que quedara a mi gusto.
Sorprendentemente estaba relajada, al llamarme ya me imaginaba que algo había pasado y llevaba unos días en modo zen, así que me probé unos 9 vestidos y encontré uno ( de un estilo muy muy diferente al que tenía ), que apenas tenían que arreglar ( ajustar escote y subir un poco el bajo ) y que era un sueñooo !
La verdad es que de esto saco varios aprendizajes, por un lado que es importante el lugar/proveedor donde compramos el vestido ( y las cosas de la boda ) que sean capaces de dar solución a estos problemas de última hora, que al final todo sale, de nada vale volverse loca.
Finalmente en un día me arreglaron el vestido, y el día antes de la boda tenía mi vestido perfectamente planchado y con los arreglos.