Chicas y Enrique… ya está. Hemos sobrevivido. Mi mujer y yo ya podemos decir oficialmente que somos esposas, aunque sinceramente no sé cómo lo conseguimos sin que nos diera algo por el camino 😂.
El miércoles por la noche empezamos fuerte: recogimos los ramos. El mío, rompedor nivel “o lo amas o lo odias”. El de ella… bueno, casi le da un infarto porque pensaba que sería más pequeño. Normal, viendo cómo estaba el tema de flores toda la semana.
La fotógrafa, pobrecita mía, empezó la boda en modo gincana porque se perdió para llegar a casa. Empezó ya con cardio, que nunca viene mal.
El día de la boda seguimos con el deporte extremo:No nos dejaron aparcar en la puerta, así que tocó correr cual concursantes de “Pekín Express” para llegar al ayuntamiento. Yo no sé si me casé o si hice unas oposiciones físicas sin saberlo.
Entré en el vestido sin problema, aunque os digo una cosa: con el postre ya apretaba que daba gusto.Mi mujer sí que tiene fotos monísimas con su pijama… yo salgo con una manta por encima porque hacía un frío que ni diciembre en Mordor.
Lo de los invitados fue otro capítulo: entre cortes de calles, desvíos y caos general, la mitad llegó tarde al banquete. Aun así, la comida fue espectacular. Tan espectacular que en el quinto plato la gente ya empezaba a dejarse cosas porque no podían más. Más que un menú nupcial, parecía una prueba de resistencia.
La fotógrafa luego nos hizo fotos sexy en la playa. A ver… sexy para ella, porque yo tengo una foto con la falda subida hasta la luna y mi mujer “bajando al pilón”. Arte contemporáneo, lo llamaría yo.
La fiesta… bueno, fiesta corta.Los invitados se fueron muy pronto, así que nos quedamos solas con las madrinas y unos amigos. No ampliamos horas porque ¿para qué? Si aquello ya parecía una after party de élite pero mini.
Y para cerrar la noche con broche de oro:mi mujer llegó con una borrachera que tuve que pedir refuerzos porque, como no le quitaran el vestido a tiempo, dormía con él puesto. Ahí empecé a ver mi futuro: yo, viuda laica antes de cumplir 24 horas casada.
Pero sobrevivimos. Reímos, corrimos, comimos, casi nos quedamos sin aire y sin ramos, pero chicas… fue el caos más bonito de mi vida 💖🔥
El contenido del post se ha ocultado
Para desbloquear el contenido, haz clic aquí
Artículos relacionados
Los invitados de la boda
Monos para bodas: conviértete en la invitada perfecta
Lisos, estampados, clásicos, originales, en todo tipo de colores y tejidos,...
Los invitados de la boda
Cómo elegir mi vestido de invitada para una boda de día en 5...
Ya has recibido la invitación para tu próxima boda y, aunque esta haya llegado...
Consejos para la vida en pareja
¿Mantendrías una relación LAT? ¡Es lo que está de moda...
Aunque el refrán dice que "el casado casa quiere", la última tendencia en los...